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Supervivencia
Oceanica
Gracias a su ligereza y a su gran superficie vélica, en un Mini se
cogen puntas de velocidad de 18 nudos, comparable a la velocidad que desarrollan
barcos de competición de 16 metros. A bordo, durante los más
o menos 30 días que dura la travesía, el patrón no
puede dormir más de 10 minutos seguidos. El trabajo es constante,
desde estudiar el rumbo y la meteo hasta tareas de mantenimiento y reparación,
sin olvidar conseguir que el barco navegue lo más rápido posible.
Todo ello en unas condiciones extremas, prácticamente mojado todo
el tiempo. La cabina interior es mínima, de apenas cinco metros cuadrados
y un metro de altura. La comida liofilizada compondrá cualquier manjar
a bordo. Ningún tipo de comunicación con tierra está
permitido. El aguante y la superación personal son valores fundamentales para la supervivencia oceánica.
Por ello es muy importante una buena preparación, tanto del patrón
como del barco, que empieza dos años antes. |
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